VOLANDO

¿Qué armonía tiene la mente al estar volando? The Beatles y Juaneco y Su Combo oyen la musica del viaje celestial en do, en fa y en sol. En ascensos y descensos continuos. En tonalidad mayor, brillante, calma y contemplativa.

El volar beatle es un movimiento funky de sobrevuelo y de exploración. La permanencia e insistencia del acorde do inicial hipnotiza y el viaje se vuelve estable, lineal. Y curiosamente breve. Pareciera que recién uno está aquietando la mente del mareo del despegue (segunda repetición de la secuencia) cuando viene ese descenso brusco motivado por la violencia del aire (flauta pasada por el melotrón y su inquietante melodía).

La versión final del disco y de la película deja así, vilo, con ese final de vuelo brusco y ciertamente angustioso.

La secuencia musical del melotrón originalmente era más larga, como puede escucharse en versiones pegoteadas de youtube, y más bien creaban una fase dos del vuelo, o muy alto en la estratósfera, o rasante sobre misteriosas tierras mentales.

Sea como sea, el contraste musical marca un contraste sensorial evidente. ¡No todos los vuelos terminan tan luminosos como comienzan!

El vuelo juanequero es luminoso siempre. Y en constante ascenso, aunque juegue al principio con cierto descenso y con cierto planeo en la persistencia de fa. Pero luego todo es estratósfera, vuelo alegre y activo. El bajo marca el ritmo eufórico del viaje; los acordes, el luminoso; la guitarra, el plan de vuelo.

En la versión menos cruda y de esquisitez tímbrica de Afrosound se integra un beatleero teclado que funciona como motor de propulsión. Con él, el vuelo es sonoramente perfecto y la mente se engolosina con la conjunción dialógica de timbres y células melódicas.

Acá no hay un final abrupto y angustioso del vuelo. Simplemente se va acabando, lentamente, desapareciendo el efecto y la sensación de la altura, no así la alegría de haber volado y las ganas imperecederas de volver a hacerlo. En funk o en cumbia, volar siempre es una experiencia deliciosa y perenne.

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