UN 05 DE FEBRERO DE 1967

Violeta Parra hace 44 años se hastió de todo y puso fin a su vida. Lucero de la poesía popular y comprometida, faro de conciencias no solo artísticas, sino sociales en general, su música es un ejemplo constante e imperecedero de la visión y el papel que debe jugar un artista en un país y un continente como el nuestro. El apropiamiento que de ella se hace suele reducirla a solo uno de los perfiles, el trágico amoroso, pues se busca ignorar, de manera intencionada creo yo, su perfil de sagaz narradora de la vida social chilena, y porque no se sabe cómo valorar en su verdadera medida, más allá de las palabras bienintencionadas, su labor gigante de recopiladora y difusora de música popular, no solo centrina, sino de todo el país (es ella quien, por ejemplo, “descubre” la música de Chiloé).

La luz clara, abismantemente clara, de Violeta Parra no se acaba, después de 44 años de su muerte, y su canto comprometido sigue siendo una necesidad imperante dentro la vida cultural nuestra. Ella lo hizo de manera perfecta: unió el discursosin metáforas ni panfletos, al hueso, con las formas musicales populares de las tierras que recorrió y que tanto amó. Una sirilla o un ritmo campesino eran la base formal exacta que ella necesitaba para desplegar su discurso crudo y verdadero… señal indudable de que comprendía que los dolores a los que les cantaba eran los dolores de muchos a lo largo del espacio y el tiempo chileno. Nuevos dicursos, viejos discursos. Y un estado de injusticia, poetizado en sus canciones, que era el mismo en el norte, en el sur, en las décadas pasadas y en las venideras.

“El pobre amando la patria y tan mal correspondido”. La conjunción de su poesía con esas formas tradicionales de música popular le permitían entregar ese mensaje sin anestesia y que ha sido tan poco escuchado, tanto cuando ella estaba en vida como ahora, más de 40 años desde su muerte.

Pero surgen los versos de sus canciones de principio de los sesenta y uno descubre que poco o nada ha cambiado y que el valor de Violeta Parra sigue ahí, tan vigente que da algo de miedo.

 

Miren como sonríen (chapecao, ritmo popular de Chile Central)

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