MELODÍAS CLÁSICAS EN CLAVE TROPICAL

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Parecen dos mundos opuestos y distantes, y para muchos lo son. Pero de pronto, músicos creadores, oidores de los dos mundos (y de muchos otros), propusieron amalgamas deliciosas que instalaron en las pistas de bailes o en las transmisiones radiales clásicas melodías de piezas sinfónicas y óperas. Sin dudas son obras que ya desde el ámbito docto son consideradas populares y muy justamente queridas por un público más amplio que el de las salas de concierto; versionarlas en clave tropical significa entonces una actualización de melodías que están “en el aire”; pero no solo eso, también un intento de transformarlas, develar rasgos latentes en ellas, o llevarlas a un nuevo plano sonoro que termina casi por reinventarlas.

Los ejemplos son variados, acá propongo una selección:

 

Pieza: Danzas Polovtsianas (“Uletaj na kryl’jach vetra”)

Ópera El Principe Igor (Knyaz Igor o más bien Князь Игорь)

Autor: Aleksandr Borodín

El Príncipe Igor es una ópera inacabada por Borodin y que cuenta las hazañas de un antiguo príncipe ruso contra huestes enemigas. Sin dudas su pieza más famosa es la finalización del segundo acto, cuando un coro y ballet de jóvenes mujeres va alternando con el de jóvenes soldados, lo que da cuenta de la tensión para resolver el conflicto: o el matrimonio entre los hijos de Igor y su enemigo, o la guerra. Son las llamadas en occidente danzas polovtsianas.

La melodía de las muchachas ha sido extraída decenas de veces de su contexto dramático y conocida con distintos arreglos, letras y nombres. En el mundo de las comedias musicales estadounidenses se transformó en un famosa balada, Stranger in Paradise, en el musical Kismet. En nuestra América, la misteriosa Orquesta Serenata Tropical la versionó con el nombre de Príncipe Igor en su famoso disco Rumbas Solamente Rumbas.

La Orquesta Serenata Tropical es un caso digno de comentar. Apareció su nombre al mundo con el disco antes mencionado, proveniente de Brasil, y fue un impacto continental que llevó a que la CBS comprara los derechos para su mayor difusión. Nadie sabe a ciencia cierta quién la dirigió, quién creó los arreglos y quiénes la conformaban, porque los discos no traían ni imágenes ni información ni siquiera del lugar exacto de grabación. Hasta hoy muchos se preguntan por qué tanto misterio. Lo cierto es que con el éxito de Rumbas Solamente Rumbas, continuaron lanzando discos en que los ritmos latinos, un repertorio amplísimo de todos los géneros y la delicadesa sesentera de la música orquestada se conjugaban en una sola propuesta. En su versión de El Príncipe Igor encontramos todas sus características definitorias: una percusión simple pero protagonista, con una clave que se instalará como sello sonoro, luego un diálogo sutil de cuerdas, maderas y metales, nunca estridente y siempre ordenado. Las cuerdas están para resaltar la melodía, la marimba para darle el toque exótico. Es música hecha para agradar, para acompañar. Según lo que leo de sus primeros seguidores, era un disco que se ponía en las fiestas sesenteras para bajar las revoluciones entre los mambos, las guarachas y los chachachá, sin perder el toque tropical y bailable de la fiesta.

 

Pieza: Serenata (Ständchen)

Obra: El canto del cisne (Schwanengesang)

Autor: Franz Schubert

La Serenata es, originalmente, un lieder (canción) que forma parte de una serie póstuma de Schubert. Tal como el caso anterior, su fama ha trascendido a la obra que compone y constantemente es versionada como pieza aislada, en arreglos de piano o de orquesta.

Nuevamente, la Orquesta Serenata Tropical nos ofrece una versión en clave de rumba. El ritmo está un poco más acelerado que en Príncipe Igor y el tono misterioso y dramático es reforzado por el uso de unos metales más potentes y violentos y unas cuerdas más tensas en las zonas agudas que en el ejemplo anterior, endulzado todo por los comentarios de la tropical flauta.

En el mundo del danzón mexicano, la Serenata ha sido también versionada más de una vez. La importante agrupación Acerina y Su Danzonera la versionó en su Disco Rojo. También encontramos una versión de José Ángel Urban, que nos trae lo esencial del danzón moderno: una introducción alegre y energética, una pausa y la exposición melódica, en este caso solemne y grave, para cambiar radicalmnte el tono general a partir del minuto 2:30 y dar paso a una sección melódica y rítmica más alegre y acelerada, que concluirá la pieza: es un trozo de La Paloma, antigua y conocida pieza del cancionero hispano, que también cita la versión de Acerina.

 

Pieza: Bella figlia dell’amore y Della mia bella incognita borghese

Obra: Rigoletto

Autor: Giuseppe Verdi

Acerina y su Danzonera nos sorprenden también con una suerte de breve popurrí de algunas óperas: Rigoletto, Il Barbiere di Siviglia (El Barbero de Sevilla) y Die Zauberflöte (La Flauta Mágica). Sin dudas, la más popular es su versión danzonera de la obra de Verdi, titulada Rigoletito, en que toma fragmentos de la ópera y les da un orden en lógica danzonera. Alcanzo a reconocer dos momentos del drama verdiano: después de la introducción, escuchamos la melodía de la soprano en el cuarteto Bella figlia dell’amore (en la versión de Acerina, a partir de 0:15; en el primer extracto de la ópera, a partir del minuto 2:14) y luego de una repetición de la introducción, la melodía de tenor que da inicio al mismo conjunto y que se retoma en cuarteto a partir de 1:48 (en el fragmento de la ópera). En la versión danzonera, la melodía del tenor la hace una trompeta, la cuerda hace la línea de la soprano y el saxo, el de la mezzosoprano (1:03).

En 1:33 de Rigoletito hay un breve quiebre sonoro para pasar a un fragmento más saltarín y que resulta ser el acompañamiento orquestal de la primera escena de la ópera. Elegante y juguetona en el danzón, morbosa y burlesca en la escena, pues estamos frente a una fiesta/bacanal (0:07 en el segundo fragmento de la ópera). Se retoma, luego, la introducción y en 2:16 se pasa a la sección final del danzón, más acelerada, como de costumbre, que, según mi oído, no retoma fragmentos de Rigoletto. En definitiva, una exquisita pieza de baile que aún hoy es la preferida por quienes se juntan en las plazas de Ciudad de México a bailarla.

 

Obra: Für Elise

Autor: Ludwig van Beethoven

Quizás la más genial de todas las relecturas tropicales de piezas clásicas es la que propuso Enrique Delgado y Los Destellos del Perú para el clásico de clásicos de Beethoven Para Elisa. Ya hemos comentado en varias entradas la concepción revolucionaria de Enrique Delgado, al hacer de la psicodelia, de la cumbia, de la guitarra cantinera, de los ritmos amazónicos y del huayno un sonido único, potente y definitivo dentro de la historia de las cumbias y de las guitarras en América. Hay que destacar además la valentía y la imaginación para atreverse a versionar una melodía tan repetida, casi hasta el hartazgo, como es Para Elisa, y ofrecer, sin embargo, una propuesta nueva, fresca, casi como si se tratara de una pieza original.

La versión de los peruanos se centra solo en la sección melódica más conocida de la bagatela, pero ¡con qué maestría de la guitarra! Sorprende, especialmente, sus saltos de octavas descendentes y ascendentes antes de las codas. ¡Enrique Delgado y los suyos estaban simplemente en otra…!

La lista de versiones bailables de piezas clásicas es aún más extensa: por ejemplo, del preludio N° 1 del Clavecín Bien Temperado de Bach, del primer movimiento de la Sinfonía N° 40 de Mozart, de su Marcha Turca, o de la pieza homónima de Beethoven, que en realidad conocemos a través del Chavo del 8. Son propuestas, eso sí para mi gusto, que no alcanzan la suave exquisitez y la sorprendente temerariedad de las acá comentadas. Además, siento que las versiones acá seleccionadas logran otra característica que no siempre se encuentra en otras propuestas: la relectura sigue sonando igual que las demás obras de Orquesta Serenata Tropical, Acerina o Los Destellos. Es decir, no por versionar fragmentos doctos la propuesta resulta ajena  a la coherencia estilística de estas agrupaciones o chocante con una sonoridad habitual, muy por el contrario. En definitiva, están lejos de ser intentos fallidos, facilones o desdeñables, en absoluto.

¿Conoce usted algún otro ejemplo digno de escuchar?

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